¡Esa es mi madre!

¡Esa es mi madre!

Para cada uno de nosotros madre no hay más que una, pero aunque distintas, todas ellas utilizan un vocabulario muy similar. Generación tras generación repiten las mismas expresiones, algunas de las cuales vamos a reproducir aquí como homenaje a las progenitoras justo cuando este próximo domingo 3 de mayo se celebra el Día de la Madre.

¿Quién no recuerda todas esas sentencias de mamá con las que crecimos? Frases que nos repetían una y otra vez “porque ese es mi deber”, y que podían ser amenazantes o bien prevenir catástrofes inminentes, como la archiconocida “abrígate, que te vas a resfriar”. Frases que nunca se olvidan y que pasan de madres a hijas. Frases que aunque te pareciera imposible, tú has terminado por utilizar para regañar a tus propios hijos. Pero “por su bien”, eso sí.

madre e hija

Una de las más típicas, y que utilizaban nuestras madres cuando nosotros éramos más pequeños, es la de “menganito todo lo ve, SIEMPRE”. Da igual si eran los Reyes Magos, Papá Noel o el Ratoncito Pérez, nos vigilaban TODO EL RATO. Aprendimos a portarnos como Dios manda gracias a la amenaza recurrente, independientemente de si la travesura tenía lugar cuando faltaban seis meses para Navidad o si ya nos habían caído todos los dientes.

También de pequeños desarrollamos un instinto innato a terminarnos toda la comida que había en el plato. Bajo la amenaza “hasta que no te termines la sopa/el pescado/la verdura no te levantas de la mesa” aprendimos a dejar el plato limpio. También ayudaba que nos dijeran que “los niños de África darían lo que fuera por comer como tú”. Gracias a estas sabias palabras supimos la existencia de las diferencias entre el Tercer Mundo y “los niños afortunados como nosotros” a una edad muy temprana.

Respecto a las finanzas, todos nosotros supimos muy pronto que nuestra casa “no es el Banco de España”, y que “tampoco es un hotel/bar/restaurante”. Aprendimos a coger lo que había, a no pedir imposibles y sobre todo a envidiar a los amigos cuyos padres les ofrecían dinero sin reparos o bien sus madres cocinaban cinco platos distintos acorde con los gustos de cada uno de los miembros de la familia. ¡Aquello sí era una comida!

Otra de las sentencias que más miedo nos daba tenía que ver con el orden. ¿Quién no ha buscado algo sin éxito por todos los cajones de la casa y finalmente ha tenido que pedir ayuda a su madre? La respuesta inmediata: “Como venga yo y lo encuentre…”. Y efectivamente, tras llamarla, la mujer encontraba lo que fuera que estabas buscando sin despeinarse. Eso sí son superpoderes.

madre-hija

Cuando fuimos un poco más mayores tomamos conciencia de la importancia del trabajo en equipo. Las frases “Yo no soy tu chacha” y “la ropa sucia no llega sola al cubo” nos dieron alguna idea de los problemas que nos ahorraríamos en caso de colaborar un poco más en las tareas del hogar. Las negociaciones, por supuesto, estaban más que prohibidas, lo que nuestra querida madre nos dejaba claro con un “aquí mando yo” o un “porque yo lo digo”. Ante cualquier intento de escaqueo por nuestra parte, mamá hacía un rápido llamamiento al sentimentalismo con un “un día de estos me voy a ir y a ver cómo os arregláis sin mí”.

Ya en plena adolescencia a nuestras madres les entró el miedo a que alguien “te meta droga en la bebida”, por lo que nos recomendaban vigilar mucho y sobretodo “no subir al coche de los desconocidos”. Tras pasar la noche en vela por el sufrimiento de no saber dónde estábamos metidos, nuestras madres nos pedían que por favor les “despertáramos al llegar a casa”, pese a que la pobre mujer no hubiera pegado ojo en toda la noche.

Sobre nuestros amigos, que pasaban el día entero con nosotros, nuestras madres siempre creían que “deberían irse ya, ¿es que no tienen casa?”, fuera la hora que fuera. También les daba igual todo lo que hicieran, mientras sus planes no te incluyeran a ti. “Me da igual lo que hagan tus amigos, tú no lo vas a hacer”. Y punto.

No obstante, a medida que pasan los años te vas dando cuenta que lo único que deseas es ser tan buena madre como lo fue la tuya. Por ello te proponemos que animes el día a todas las madres del mundo con alguna de sus frases más célebres, que puedes publicar en las redes bajo el hashtag #EsaEsMiMadre. ¿Te animas?

¡Feliz Día de la Madre!